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Éxito de El sueño de un Imperio en Madrid

De izquierda a derecha Leonardo García Llamas, Antonio Sáinz de Vicuña, Íñigo Castellano y Pedro López Arribas
De izquierda a derecha Leonardo García Llamas, Antonio Sáinz de Vicuña, Íñigo Castellano y Pedro López Arribas

La Crítica, 16 Noviembre de 2016

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Más de un centenar de personas de las letras, de las artes y del derecho acompañaron al autor, Íñigo Castellano y Barón, en un acto de gran altura intelectual al tiempo que muy ameno.

El día 14 de noviembre, tuvo lugar en el Centro Riojano de Madrid la presentación del nuevo libro del historiador Iñigo Castellano y Barón, Conde de Fuenclara, titulado «El sueño de un Imperio. La larga noche de Europa». Publicado por la editorial CSED que cumple su noveno año de existencia y ya cuenta con un amplio fondo editorial de varios géneros. Entre ellos el primer libro de este autor que publicó CSED: «La Almohada, Madrid crónica de un siglo».

Ante una sala abarrotada y tras unas palabras introductorias del presidente del centro, D. Pedro López Arribas, quien elogió la obra felicitando que fuera un autor español frente al mayor número de historiadores extranjeros el que dedicara un estudio a la sociedad europea del siglo XVI, y del editor de la obra representado por Leonardo García Llamas que leyó una carta del editor Juan Manuel Martínez Valdueza, destacando el carácter del contenido histórico del libro y su fácil lectura, hizo la presentación de la misma D. Antonio Sáinz de Vicuña, anterior Secretario General del BCE y Abogado del Estado.

Tras glosar la personalidad del autor, Sáinz de Vicuña, calificó la obra como la amena narración de un sustancial cambio del concepto de “Europa” en el XVI, con impacto en la Europa actual. Inicialmente era un continente definido por el autor como «La Europa de las Familias», gobernado por dinastías de la alta nobleza en rivalidad constante, bajo una religión común, un Papado supremo árbitro, un Derecho común basado en el Derecho Romano y Derecho Canónico, una lingua franca y culta como era el latín, y un enemigo exterior, un Islam conquistador de Constantinopla y en expansión por los flancos sur y este europeos. Una Europa sin fronteras interiores y con libre circulación de personas y mercancías.

Dicho concepto quiebra con la reforma protestante, que promueve las lenguas vernáculas, el libre albedrío, y es excusa para la rebelión de los príncipes protestantes, la división y el enfrentamiento, causando lo que el autor define como “La larga noche de Europa”. Desde entonces y durante los siguientes siglos Europa vive en una situación de guerras continuas, con breves paréntesis de paz. Harto de tanto guerrear, el filósofo Emmanuel Kant pregona en el XVIII una “Paz Perpetua” basada en un orden jurídico europeo que evite el recurso a las armas. Sáinz de Vicuña sostiene que hasta la mitad del XX, con altibajos, sigue la noche europea. De nada sirven las alarmas de un Oswald Spengler que en 1918 alerta de la “Decadencia de Occidente”, o de un Richard Coudenhove-Kalergi que pide en 1923 una “Unión Paneuropea”.

Tras las dos guerras mundiales, es Winston Churchill quien en 1946, en Zurich, pide “Volver a crear la familia europea dotándola de una estructura, y construir los Estados Unidos de Europa”. El Tratado de Londres de 1949 crea así el Consejo de Europa, y pocos años más tarde seis Estados crean las Comunidades Europeas, que centralizan varias políticas y crean un mercado común. Esas estructuras se desarrollan con nuevos países miembros, pasando de 6 a 28, van ampliando sus poderes, con el cambio del régimen de unanimidad al de mayoría, un Parlamento democrático, el cambio de una “Comunidad” a una “Unión Europea”, y finalmente con la puesta en común de poderes reservados al soberano, como son la Justicia, la política exterior y la moneda.

El entusiasmo europeo de la población crece paulatinamente con ello, y en 2002 se convoca una Convención para el Futuro de Europa con la misión de redactar una Constitución Europea de corte confederal. Dicho proyecto, ultimado por una Convención que dura dos años, fracasa por el rechazo en referéndum de dos países, Francia y Países Bajos. Primer traspié de una Europa que estaba ya amaneciendo. Tres años más tarde llega la crisis financiera global, con impacto en las economías de la Unión. Mientras tanto, el próximo oriente y norte de África estallan, con «Guerras del Golfo», «Primaveras Árabes» y Califato Islámico, hundiendo esas economías y produciendo migraciones a Europa y atentados, que generan amplio rechazo. Finalmente, el referéndum del Brexit en dicho contexto anuncia un peligro populista para el proyecto europeo.

Así las cosas, Sáinz de Vicuña se pregunta si cabe ser optimista para volver a una Europa sin fronteras interiores y con valores compartidos. Y se refiere al filósofo alemán Jürgen Habermas, que propone para Europa la senda del «Patriotismo constitucional», entendida como una superación de un “Estado-nación” basado en raza, idioma o religión, mediante una estructura supranacional que permita la diversidad idiomática, religiosa, ideológica, y diversos niveles de administración, concitando así un patriotismo tranquilo en base a valores constitucionales; de ello son claros ejemplos Suiza (con 4 lenguas oficiales y 26 cantones confederados) y los USA (sin un idioma federal oficial y con 50 estados federados). Concluye Sáinz de Vicuña que en esa perspectiva el proyecto europeo, recientemente en horas bajas, no debería volver a una «Larga noche europea», y corresponde a la ciudadanía europea corregir el rumbo.

Finalmente tomó la palabra el autor, Iñigo Castellano Barón, quien glosó su obra como una narrativa histórica haciendo hincapié en el paralelismo que estableció entre una parte de la historia referida a las continuas luchas contra el islamismo de Solimán el Magnífico y los conflictos actuales, quinientos años después, con el terrorismo islámico radical. En este punto, el autor se explayó explicando los puntos que consideró de una gran analogía al tiempo de establecer las diferencias que nos separaban como ciudadanos europeos actuales, muy distintos a los que combatieron hace cinco centurias.

El autor acabó explicando que con respecto al conflicto con el islamismo, desgraciadamente su obra está inacabada y que hoy persiste el problema agravado por varios elementos que analizó a lo largo de su intervención.

Para terminar, anunció su próximo libro al que ya dio título: «La Colección, en busca de la Gloria», que narra el hecho real de un gran coleccionista español del siglo XVII y del mundo de la pintura en su entorno europeo.

Al acto concurrieron amigos y personas de las letras, de las artes y del derecho a los que el autor fue firmando su obra. Posteriormente en los mismos salones del Centro Riojano se sirvió un coctail donde hubo lugar para departir acerca del libro y de las intervenciones habidas, recibiendo el autor y el presentador, numerosas felicitaciones por las mismas.

De izquierda a derecha D. Rafael Álvarez Lapuente (presidente de Foro Clavijo), D. Antonio Sáinz de Vicuña y Barroso (antiguo Secretario General del Banco Central Europeo), D. Pedro López Arriba (presidente del Centro Riojano de Madrid), D. Íñigo Castellano y Barón (conde de Fuenclara y autor del libro) y D. Leonardo García Llamas (representante de Editorial CSED, convocante del acto)

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